miércoles, 23 de marzo de 2011

Curiosidades sobre el pagador mas caro del mundo

EL HOMBRE QUE HA PAGADO LA MAS ALTA SUMA POR UNA OBRA DE ARTE
David Martinez Guzman... es el nombre del mexicano que pago 140 millones por Number 5, pintura de Jackson Pollock y que ademas causa curiosidad por su extravagante vida. Lo que me causa impresión es que parece salir de una clase media y a base de estudios y preparacion - algo que le decimos a nuestros hijos a diario- llega a ser multimillonario.
Number 5, J. Pollock


Nacio en Moterrey, MX, de una familia media y a base de etudios , con buenisimas calificaciones por supuesto, hizo un préstamo para costearse su maestria en Harvard.
Entre lo mas notable , ha llegado a ganar hasta 40 millones de dolares en una hora , como comision por favorecer a naciones en riesgo. Veamos la Bobliografia mas completa.


Muchos neoyorquinos estan deslumbrados por la reciente adquisición de un cuadro que costó 140 millones de dólares, y que han conocido al financiero regiomontano hace tiempo, quien por cierto mandó un comunicado para desmentir la compra. Entre ellos se encuentran las galerías de arte de Manhattan, o los corredores de bienes raíces, o inclusive algunos de los legendarios restaurantes, como Le Cirque, donde contra su rígido protocolo es atendido, cuantas veces desee, sin la rigurosa corbata.
De hecho, este mexicano multimillonario da muy pocas señales de serlo. Aunque vive fundamentalmente en Londres, mantiene un par de pisos en Nueva York, sin ninguna ostentación de choferes o escoltas, pues suele utilizar el metro, y el personal sólo necesario para la logística casera. Tampoco tiene avión propio y para sus vuelos transatlánticos o a casa, donde siempre cena en Navidad con su madre en Monterrey, utiliza aerolíneas comerciales.

En la escuela, era diferente. Toda su educación en el Instituto Irlandés de Monterrey fue un estudiante modelo, sin bajar jamás del segundo lugar, mínimo, de calificación. Tímido y sin ningún interés por formar pareja, decidió marcharse a Roma donde ingresó al seminario de los Legionarios de Cristo. Duró seis meses.
Esa vida no era la suya. Regresó a Monterrey e ingresó al Instituto Tecnológico de Estudios Superiores a estudiar ingeniería.

Quiso entrar a trabajar a varias empresas regiomontanas, donde fue sistemáticamente re chazado porque no consideraban que su persona lidad estuviera lo suficientemente definida para las responsabilidades de las compañías en una sociedad conservadora. David Martínez Guzmán, volvió a empacar su maleta.
Le solicitó al padre de un amigo un préstamo y con él se fue a estudiar la maestría en Negocios en la Universidad de Harvard, acumulando créditos académicos y construyendo el networking que después le sería de gran utilidad. Sin contemplar oportunidades reales para él en Monterrey, le solicitó entonces a su abuela 300 mil dólares para iniciar un negocio en Nueva York. Antes de cumplir medio año de residencia en Manhattan, comenzó a sorprender a sus familiares y allegados. Por principio de cuentas, le pagó a su abuela y al padre de su amigo los préstamos, con los intereses incluidos. Martínez Guzmán, ya sabían, había arrancado una vida en el sector financiero en la capital financiera del mundo.

Pero lo que más le ha dado prestigio es la forma como ha logrado conjuntar inversionistas que rescatan a países en crisis financieras. En una ocasión fue el artífice de la renegociación de la deuda de Brasil, y en otro, de acuerdo con personas que lo conocen, realizó una operación de rescate urgente que le demoró dos horas, y por lo cual le pagaron una comisión de 40 millones de dólares.
Su nombre comenzó a salir al público cuando en el verano de 2003 adquirió dos departamentos en un piso completo de la fortaleza inmobiliaria más emergente de Manhattan: las Torres Warner, en la esquina suroeste del Central Park, frente a la estatua de Cristóbal Colón, que es la sede del conglomerado America On Line, propie taria de Time Warner que, a su vez, tiene a CNN. Este doble rascacielos que tiene un exquisito centro comercial y una enorme escultura de Botero en su lobby, también es casa de millonarios que han pagado precios estrambóticos por poseer un apartamento y sede de los restaurantes más sofisticados y caros de Manhattan.
Ricky Martin, la estrella latina de la música más reconocida en el mundo anglosajón, pagó 7 millones de dólares por su propio departamento. Martínez Guzmán decidió comprar uno para él, y otro para su mayordomo, en 42.5 millones de dólares sin incluir las reformas a los pisos o los muebles, en el piso 76 de las torres que se levantan a 229 metros de altura.

Todo lo que rodea a Martínez parece estar en vuelto por un velo insondable: varios vecinos de las lujosas torres dicen que nunca lo han conocido. Un par de guardias de esos que visten traje y guantes blancos en Nueva York dicen que creen haberlo visto salir a caminar, en jeans y un saco sport.
Las élites de Nueva York tampoco reconocen a ese hombre con un estilo de vida envidiable, aun para los estándares neoyorquinos.

Nada de gusto debe haberle dado que salieran detalles de la compra del óleo de Pollock. Tampoco debe haber gustado en Monterrey, cuando súbitamente la familia adquirió tal notoriedad.
De alguna manera habrá un cambio en la vida de este regio que cada año le cambia el auto a su madre, le paga viajes y la atiende, al igual que a sus hermanas, a quienes les envía una mesada. De su hermano Manuel, nada. Ni un peso.